Hoy recordamos a San Juan María Vianney, el Santo Cura de Ars, patrono de todos los sacerdotes.
El mundo necesita personas que curen heridas con su presencia, siembren esperanza con sus palabras y hagan visible el amor de Jesús con su vida.
Por eso, siempre hace falta uno más.
Un corazón dispuesto a escuchar.
Una vida entregada a servir.
Una persona que responda con valentía: «Aquí estoy».
Hoy damos gracias por todos los sacerdotes que, cada día y en silencio, siguen siendo un reflejo del amor de Dios.






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