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En nuestro colegio, a veces las historias más pequeñas son las que más luz traen. Así nació el cómic “La flor que buscaba la luz”: de una flor diminuta, casi escondida, que vivía en silencio en un rincón del jardín. No destacaba, no brillaba, y poco a poco empezó a creer que no tenía nada especial que ofrecer. Se sentía sola, apagada, como si su corazón estuviera esperando algo que no sabía nombrar.
Hasta que un día apareció María, con esa serenidad que abraza sin palabras. Se inclinó hacia la flor, la miró con ternura y le regaló lo que más necesitaba: luz y amor. No una luz que deslumbra, sino una luz que calienta por dentro. Y entonces ocurrió lo hermoso: la flor comenzó a abrirse, pétalo a pétalo, como quien despierta a una verdad sencilla y profunda. El jardín entero pareció iluminarse un poco más.
Este pequeño cuento se ha convertido en un símbolo para nuestros alumnos: cuando hacemos el bien, florecemos. Cuando cuidamos, acompañamos, compartimos o sonreímos, algo en nosotros se abre igual que aquella flor. Por eso, a partir de este cómic nace la actividad que hoy comparto: una invitación a mirar el mundo con los ojos de María y a tratar bien a todas las personas, animales y plantas que nos rodean
Descarga el cuadernillo completo y deja que tus alumnos dibujen su propia luz. Ojalá este cuadernillo ayude a que nuestros niños descubran que en un colegio donde todos tratamos bien a todos… el jardín siempre florece.
SI LA UTILIZAS, ME ENCANTARÁ VER CÓMO LA TRANSFORMAS EN TU AULA O PARROQUIA.
EDADES DE 7 a 9 AÑOS.
















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