¿Puede una uñita pintada convertirse en un gesto espiritual?
En esta actividad, sí. Porque no se trata de moda, sino de ternura.
No se trata de estética, sino de libertad.
Y no se trata de pintar por pintar, sino de sembrar paz con cada color.
Una actividad poética y emocional donde cada niño elige si quiere pintar una uña… o no.
Cada dedo representa una paz: con el cuerpo, los demás, las emociones, la Tierra y lo pequeño.
Inspirados por una historia de manitas tímidas, los niños descubren que pintar no es cambiar, sino mostrar la paz que ya vive dentro.
(Infantil 5 años, primer ciclo, segundo ciclo, con carta para familias y que participen en proyecto)
Ideal para trabajar emociones, libertad, ternura y espiritualidad en el aula.
Con citas bíblicas, fichas kawaii y espacio para elegir con el corazón.











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